Sueño pesado.

septiembre 25, 2008

Flaming June de Frederick Leighton  valorada al presente en millones de dólares es un ejemplo excelente de la falta de respeto dada al arte Victoriano  entre los años 1920-70. Esta pintura fue puesta en remate para la subasta en los años 60 y no pudo superar el precio de $140. Entonces fue comprada por Luis Ferre fundador del Museo de Arte de Ponce, en Puerto Rico donde ha permanecido descansando apaciblemente hasta nuestros días, es una ilustración de cómo la moda dicta el mercado del arte.

¿Quien puede despertar a la figura de sol ardiente de junio, en tan esplendido atardecer áureo?, un sacudón compulsivo produce el encuentro con la realidad cotidiana de gente durmiendo en la calle. La clase media inmediatamente se horroriza cuando ve la pobreza en primer plano porque íntimamente entra en contacto con su delicada estabilidad en el sistema del consumo.

Es un lugar común en el esténcil thinking repetir o figurar la existencia de estos seres netamente urbanos, como puede verse en Blek le Rat en Francia, los trazos de Pomo en las paredes de Jyväskyä, en Finlandia; o los dibujos con tiza de Armsrock en las calles de Bremen, Alemania.

Los dibujos suelen ser más atractivos para los transeúntes, que la propia realidad donde lo normal es vacilar el encuentro con las miradas en un intento silencioso de esbozar su inexistencia.

No es casual que tanto los genuflexos en su exposición en cinemateca como en nuevas vías de acceso II (2006), exposición en el MNAV, Pablo Uribe y Federico Arnaud, acomodaron los tres esquemas que parodiaban la indigencia contemporánea. Ese año, sólo en los alrededores de la Biblioteca Nacional de Montevideo, se encontraron más de 37 jóvenes que pernoctaban ahí. El Ministerio de Desarrollo Social atendió a más de 400 personas sin techo, llamadas “crónicas”. Crónicos estructurales se les denomina a los que llevan muchos años viviendo en la calle.

En la misma línea pero en otro lugar del mundo se encuentra la obra de Maurice Cattelan titulada Andreas e Mattia (1996) un Muñeco en la puerta de una galería, abajo en la foto izq. Contrastada con foto der. Persona en la puerta de boliche.

Krzysztof Wodiczko artista, diseñador y catedrático polaco que vive y trabaja en Nueva York, diseño en 1988 el “vehículo para vagabundos”: un carrito multiuso que sirve de almacén y dormitorio. Los vehículos fueron creados específicamente para las necesidades de la población “nómada” de Nueva York y los “sin techo”. Fue diseñado a través de discusiones con los pichis de la zona, e intentaba funcionar como una propuesta visual analógica a los objetos cotidianos de consumo, como carros de supermercados, pero a su vez tenían una semejanza con un arma, manifestándose así la vida en las calles como un acto de resistencia al sistema. Al poco tiempo de ser introducidos fueron confiscados por la gobernación de la ciudad porque atrajeron demasiado la atención y no es de los fenómenos que los estados quieran dar visibilidad.

Paradójicamente muchos años después (2006), la revista digital designboom planteo un concurso sobre el mismo tema, en donde se registraron 4247 diseñadores de 95 países, el ganador no tuvo mucha trascendencia pero si este modelo de Barry Sheehan y Gregor Ttimlin que lo he visto publicado en varios diarios capitalinos, representa la solución postmoderna del asunto en plástico y líneas estilizada. Otros Proyectos por el estilo pueden verse en  Carolina Pino’s Shellhouse,  Instant Housing, de Winfried Baumann.

La carencia de vivienda es un tema complejo que abarca múltiples facetas de la sociedad. Siempre ha generado mucha controversia, leí por ahí que los datos oficiales de España alertan sobre un cambio de perfil de los 30.000 sin hogar españoles: desciende la edad media (38 años), casi la mitad tienen hijos y más del 40% han sido agredidos en la calle.

Como funcionaria en este contexto la acción de Sophi Calle Los durmientes, invitando a dormir en su cama a personas que no conocía, cuenta ella misma:
“Lo que me gustaba era tener en mi cama gente que no conocía, de la calle, que no sabía lo que hacían, pero que a mi me daban su parte más íntima, (…) ver como dormían ocho horas por la noche, como se movían, si hablaban, sonreían. Esta gente no sabía quién era ni qué hacía…””Pedí a algunas personas que me proporcionaran algunas horas de sueño. Venir a dormir a mi lecho. Dejarse fotografiar. Responder a algunas preguntas. Mi habitación tenía que constituir un espacio constantemente ocupado durante ocho días, sucediéndose los durmientes a intervalos regulares. La ocupación de la cama comenzó el uno de abril de 1979 a las 17 horas y finalizó el lunes 9 de Abril de 1979 a las 10 horas, 28 durmientes se sucedieron. Algunos se cruzaron(…) un juego de cama limpio estaba a su disposición (…) no trataba de saber, de encuestar, sino de establecer un contacto neutro y distante. Yo tomaba fotos todas las horas. Observaba a mis invitados durmiendo.”, uno de sus invitados resulto ser la mujer de un crítico de arte…. así empezó la carrera de Sophie Calle.

En Toronto, un estudiante del Ontario College of Art & Design, Mark Daye, ha lanzado a las calles una campaña muy particular, carteles con el mismo aspecto de las señales oficiales, advierten a los ciudadanos con recomendaciones tales como mantenga limpia la calle hay más de 818 personas que duermen en ellas, o lleve dinero suelto en el bolsillo para dar unas monedas a quien anda mendigando.

Como siempre a las autoridades, no les ha hecho mucha gracia la acción. Es normal y quizás natural, en cuanto a los intereses viles de quienes persiguen el poder, que los gobiernos vallan por detrás de sus gobernados. Y entiendan como molestas las iniciativas ciudadanas que promueven algo más que la laxitud propagandística.

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Un Problema de Mierda.

septiembre 11, 2008

Parece que la caca de los perros aterroriza al mundo, desde Japón a Uruguay, nos encontramos con frecuentes protestas de los vecinos, acerca de este desecho orgánico, que aparte de apestoso y antiestético, nos obliga a andar atentos esquivando montañitas por las calles.

En Zaragoza – España los servicios de limpieza registraron un levantamiento promedio de 30 kilos de caca por día.

En general la regulación a través de multas, sanciones, y espacios físicos determinados para la evacuación de los caninos, parecen no hacer mella en los incivilizados propietarios que no logran percatarse de las molestias que ocasionan.

Las diversas campañas de educación a través de diferentes medios tanto estatales como privados, pasan inadvertidas. Así como las propias cartas llenas de improperios que se despachan entre vecino y vecino.

Un producto netamente ciudadano y de concentración edilicia, algunos se preguntan ¿es deseable la vida para los caninos en las urbes edificadas?, ¿habría que prohibir definitivamente la vida de estos animalitos en la ciudad?. Alejandro Dolina es uno, que desde su programa de radio y promulga por una solución fácil y extrema, eliminar al perro de las ciudades y apartamentos.

Lo más interesante de todo este tema, más allá de lo gracioso, que parecen ser los carteles institucionales. Son los diferentes proyectos de arte urbano o artivismo que surgen alrededor de esta problemática.

The office of urban beutification (sprinklebrigade.com) es un proyecto de arte contemporáneo con intervenciones en  la mierda. Originario de Nueva York la propuesta consiste en un taller de aproximación y sensibiliación, una experiencia vibrante alrededor de los diferentes moluscos escultóricos. También en Francia pudieron disfrutar de esta experiencia y prometen  hacerlo en otras ciudades del globo.

Berlin Ohne-Scheiss es otro proyecto de un artista alemán (lecu.de) planteado como una forma de solidaridad entre peatones, que a través de un giro postal envía a tu casa una serie de formas de cartón para resaltar los soretes de los perros y así evitar la inconveniente desgracia, para nada se ha dicho que pisar mierda da suerte.

Uno de los más interesantes es madeyouthink.org una pagina que permite bajar un pdf para realizar tus propias banderitas con la cara de BusH, para luego recibir las fotos de la misma instalada en la caquita, cuenta ya, con una gran cantidad de fotos interesantes. Un proyecto colectivo, abierto, participativo, que utiliza los desechos como medio para emitir un mensaje que trasciende el propio problema de la caca.

En Montevideo es en Pocitos, barrio de gran nivel cultural y socio económico, donde se manifiesta en su plenitud la mierda canina. Una mañana los estudiantes de arquitectura salieron a realizar esta intervención con regalitos, una metáfora para estudiar en profundidad, en donde los vecinos se encontraraban con estas simpáticas cajas de regalos para descubrir que en su base estaba el verdadero sentido de la cuestión. http://www.fotolog.com/hungryarts/11552918

También el Proceso de Legitimación del Espacio Urbano, no pudo estar fuera de esta temática, y la pieza N 25 sospechosamente hipócrita quedo enterrada en terrible sorongo, no creo que a pesar de legitimación en el salón municipal nadie la allá rescatado de su triste infortunio.

El hombre es un animal de costumbre, y la costumbre de levantar la caca del perro, no ha arraigado con fuerza en nuestra ni en otras culturas. Seria deseable un avance tecnológico que nos librase de semejante mal, ya mismo lo estoy advirtiendo en las comidas artificiales para perro. A veces ves la caca de estos animales y parecen de plástico. Que tal un sorete aromatizado y de colores que en el contacto con el aire se evapore dejando un exquisito olor a rosas.

Mientras tanto sigamos pensando en como sorprender al sucio vecino, utilizando su indigencia como soporte del arte.