Flaming June de Frederick Leighton valorada al presente en millones de dólares es un ejemplo excelente de la falta de respeto dada al arte Victoriano entre los años 1920-70. Esta pintura fue puesta en remate para la subasta en los años 60 y no pudo superar el precio de $140. Entonces fue comprada por Luis Ferre fundador del Museo de Arte de Ponce, en Puerto Rico donde ha permanecido descansando apaciblemente hasta nuestros días, es una ilustración de cómo la moda dicta el mercado del arte.
¿Quien puede despertar a la figura de sol ardiente de junio, en tan esplendido atardecer áureo?, un sacudón compulsivo produce el encuentro con la realidad cotidiana de gente durmiendo en la calle. La clase media inmediatamente se horroriza cuando ve la pobreza en primer plano porque íntimamente entra en contacto con su delicada estabilidad en el sistema del consumo.
Es un lugar común en el esténcil thinking repetir o figurar la existencia de estos seres netamente urbanos, como puede verse en Blek le Rat en Francia, los trazos de Pomo en las paredes de Jyväskyä, en Finlandia; o los dibujos con tiza de Armsrock en las calles de Bremen, Alemania.
Los dibujos suelen ser más atractivos para los transeúntes, que la propia realidad donde lo normal es vacilar el encuentro con las miradas en un intento silencioso de esbozar su inexistencia.
No es casual que tanto los genuflexos en su exposición en cinemateca como en nuevas vías de acceso II (2006), exposición en el MNAV, Pablo Uribe y Federico Arnaud, acomodaron los tres esquemas que parodiaban la indigencia contemporánea. Ese año, sólo en los alrededores de la Biblioteca Nacional de Montevideo, se encontraron más de 37 jóvenes que pernoctaban ahí. El Ministerio de Desarrollo Social atendió a más de 400 personas sin techo, llamadas “crónicas”. Crónicos estructurales se les denomina a los que llevan muchos años viviendo en la calle.
En la misma línea pero en otro lugar del mundo se encuentra la obra de Maurice Cattelan titulada Andreas e Mattia (1996) un Muñeco en la puerta de una galería, abajo en la foto izq. Contrastada con foto der. Persona en la puerta de boliche.
Krzysztof Wodiczko artista, diseñador y catedrático polaco que vive y trabaja en Nueva York, diseño en 1988 el “vehículo para vagabundos”: un carrito multiuso que sirve de almacén y dormitorio. Los vehículos fueron creados específicamente para las necesidades de la población “nómada” de Nueva York y los “sin techo”. Fue diseñado a través de discusiones con los pichis de la zona, e intentaba funcionar como una propuesta visual analógica a los objetos cotidianos de consumo, como carros de supermercados, pero a su vez tenían una semejanza con un arma, manifestándose así la vida en las calles como un acto de resistencia al sistema. Al poco tiempo de ser introducidos fueron confiscados por la gobernación de la ciudad porque atrajeron demasiado la atención y no es de los fenómenos que los estados quieran dar visibilidad.
Paradójicamente muchos años después (2006), la revista digital designboom planteo un concurso sobre el mismo tema, en donde se registraron 4247 diseñadores de 95 países, el ganador no tuvo mucha trascendencia pero si este modelo de Barry Sheehan y Gregor Ttimlin que lo he visto publicado en varios diarios capitalinos, representa la solución postmoderna del asunto en plástico y líneas estilizada. Otros Proyectos por el estilo pueden verse en Carolina Pino’s Shellhouse, Instant Housing, de Winfried Baumann.
La carencia de vivienda es un tema complejo que abarca múltiples facetas de la sociedad. Siempre ha generado mucha controversia, leí por ahí que los datos oficiales de España alertan sobre un cambio de perfil de los 30.000 sin hogar españoles: desciende la edad media (38 años), casi la mitad tienen hijos y más del 40% han sido agredidos en la calle.
Como funcionaria en este contexto la acción de Sophi Calle Los durmientes, invitando a dormir en su cama a personas que no conocía, cuenta ella misma:
“Lo que me gustaba era tener en mi cama gente que no conocía, de la calle, que no sabía lo que hacían, pero que a mi me daban su parte más íntima, (…) ver como dormían ocho horas por la noche, como se movían, si hablaban, sonreían. Esta gente no sabía quién era ni qué hacía…”"Pedí a algunas personas que me proporcionaran algunas horas de sueño. Venir a dormir a mi lecho. Dejarse fotografiar. Responder a algunas preguntas. Mi habitación tenía que constituir un espacio constantemente ocupado durante ocho días, sucediéndose los durmientes a intervalos regulares. La ocupación de la cama comenzó el uno de abril de 1979 a las 17 horas y finalizó el lunes 9 de Abril de 1979 a las 10 horas, 28 durmientes se sucedieron. Algunos se cruzaron(…) un juego de cama limpio estaba a su disposición (…) no trataba de saber, de encuestar, sino de establecer un contacto neutro y distante. Yo tomaba fotos todas las horas. Observaba a mis invitados durmiendo.”, uno de sus invitados resulto ser la mujer de un crítico de arte…. así empezó la carrera de Sophie Calle.
En Toronto, un estudiante del Ontario College of Art & Design, Mark Daye, ha lanzado a las calles una campaña muy particular, carteles con el mismo aspecto de las señales oficiales, advierten a los ciudadanos con recomendaciones tales como mantenga limpia la calle hay más de 818 personas que duermen en ellas, o lleve dinero suelto en el bolsillo para dar unas monedas a quien anda mendigando.
Como siempre a las autoridades, no les ha hecho mucha gracia la acción. Es normal y quizás natural, en cuanto a los intereses viles de quienes persiguen el poder, que los gobiernos vallan por detrás de sus gobernados. Y entiendan como molestas las iniciativas ciudadanas que promueven algo más que la laxitud propagandística.
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